¿No llega? Mira en correo no deseado. Si tampoco está ahí, puede que esa cuenta no tenga correo puesto.
Al guardarla se cierran las demás sesiones de esta cuenta.
Elígela tú: no la sabrá nadie más, ni siquiera quien te ha creado la cuenta.
Si tu cuenta tiene verificación en dos pasos, seguirá puesta: al entrar te pediremos el código como siempre. Cambiar la contraseña no la quita.
Pídele otro a quien te dio de alta: no se pierde nada, se envía uno nuevo y ya está.
Ya puedes entrar con la contraseña nueva.
Tu cuenta ya es tuya. Entra con tu usuario y la contraseña que acabas de elegir.